Vivir en pareja es la opción que la mayoría de gente elige en nuestra sociedad. La explicación es muy amplia, incluye variables biológicas, evolutivas y obviamente culturales e históricas. Y está bien, funciona.
La pareja es mejor cuanto más ofrece. Amor, conversación, apoyo, sexo, comprensión…e incondicionalidad.
La pareja funciona mejor cuanto más entrada de positivo hay, compartir e intercambiar.
Por desgracia hay parejas que funcionan con otras reglas: por miedo a la soledad, por validar la autoestima, por necesidad de ser guiados, por creer que deben ser protegidos o, simplemente, por creer que es lo que toca en su entorno social. Esta dinámica no es sana. Cuando una relación se alimenta de evitar el malestar de vivir a sus más y no por el disfrute de la otra persona, es una relación de Dependencia Emocional.

Araceli Calatayud
Psicóloga Clínica

Juan Sevillá
Psicólogo Clínico






